Así como debemos adaptarnos a esta nueva realidad derivada de la pandemia del coronavirus, en la que la forma de relacionarnos ha cambiado dando paso a la sana distancia y la reducción de la movilidad nos ha confinado a quedarnos en casa en la medida de lo posible, los partidos políticos también deben enfrentar una nueva realidad de cara al proceso electoral local que está por iniciar.

Es precisamente en esa adaptación que algunos partidos políticos tienen la oportunidad de cambiar y mejorar su situación actual o continuar con sus viejas prácticas de hacer política y condenarse al fracaso al que casi se acostumbran en cada proceso electoral.

El caso que nos ocupa es el del  Partido Revolucionario institucional, donde ya empezaron los golpeteos políticos, los golpes bajos, las zancadillas, las intrigas  -que en general suele ser fuego amigo- para debilitar  la búsqueda del poder público o espacios de representación popular entre la clase política del otrora partidazo tricolor.

Lo anterior no es cosa nueva, constancia ha quedado de los procesos electorales del 2015 y 2018 donde el PRI perdió representación en el congreso local y en las alcaldías y posteriormente caería en las preferencias electorales hasta el tercer lugar. En el fracaso electoral de  ambos procesos hay un común denominador: la mano del líder nacional de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC) Isaías González Cuevas que, en su intento banal por ser el candidato del PRI a la gubernatura, ha jugado a perder con tal de que nadie gane.

Los croquistas en los últimos procesos electorales han desplazado a los priistas en las candidaturas y, donde la clase política se ha podido colar, no han perdido oportunidad las huestes de González Cuevas en hacerles contra campaña con tal de no permitir el empoderamiento de nadie más al interior del derruido PRI.

Lo lamentable del caso, a unos meses de que inicie el proceso electoral y se repartan las candidaturas o se trabaje en busca de alguna alianza electoral, es que Isaías González controla el partido tricolor a través de la extraviada dirigente estatal Gabriela Cisneros Ruiz y, por otra parte, el eterno líder sindical buscará (otra vez) ser el candidato a la gubernatura. Lo que deja a los priistas fuera del reparto de las candidaturas o, en todo caso, los condena a remar contra corriente porque ya sabemos que Isaías González solo trabaja para su beneficio propio.

Esa es la nueva realidad de los priistas en tiempos de pandemia, en tiempos de proceso electoral. Pero no todo está perdido al interior del PRI, aún hay un escenario donde pueden ser competitivos o al menos construir alianzas que los posicionen ante la ciudadanía y hagan un decoroso papel recuperando espacios perdidos.

Ese escenario no es otro que el de hacer a un lado de la dirigencia estatal a Gabriela Cisneros por algún cuadro político con ánimo de construir, de dialogar con todas las corrientes que convergen al interior del PRI pero sobre todo que le devuelva el sentido social a un partido que se ha alejado de la ciudadanía y sus demandas sociales. Por otro lado, darles oportunidad a los militantes de acceder a las candidaturas, que Isaías González se olvide de la candidatura a la gubernatura y sea otro cuadro quien encabece el esfuerzo del partidazo por regresar al ánimo ciudadano. ¿Se animarán los priistas? ¿Los respaldará el comité ejecutivo nacional? ¿O seguirán la misma ruta al fracaso como en los anteriores procesos electorales? Ya veremos qué sucede, es mi opinión al tiempo…    

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