México, 14 de octubre de 2020 – Alimentarse bien puede ser más sencillo de lo que la mayoría de la gente cree. No es necesario conocer a la perfección todos los grupos de alimentos, pesar minuciosamente las porciones de comida o calcular con fórmulas las calorías que ingresan con cada bocado. Lo importante es elegir mejor los productos e ingredientes y aprovechar lo que tenemos a la mano.
 
El 16 de octubre se celebra el día mundial de la alimentación, propuesto hace 75 años por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) para fomentar la buena alimentación. Este año, la FAO invita a elegir alimentos saludables, locales y de temporada; con esto en mente, Maria Matallana, experta en nutrición explicó  la importancia de consumir productos que ayuden a mantenernos sanos y disminuir el impacto ambiental
 
“Una alimentación saludable y nutritiva debe aportar todos los nutrientes que nuestro cuerpo necesita, además de que en la medida en que esto suceda, nuestro sistema inmunológico estará listo y fortalecido para defenderse de virus o bacterias con las que pudiéramos tener contacto. Consumir local será prioridad para apoyar la economía de cualquier país y además, ayuda a garantizar la frescura de los productos que ingerimos”, mencionó Matallana durante una transmisión en vivo de Crehana, la comunidad de aprendizaje en línea.

Muchas personas siguen trabajando y haciendo sus vidas desde casa. En muchos casos la ansiedad que generó el distanciamiento social se tradujo en un aumento en la ingesta de alimentos, y no necesariamente de los más sanos, sin embargo, se pueden plantear metas acordes con los momentos que atravesamos, que se puedan cumplir y que incluso den un giro positivo a nuestras vidas.
 
En el marco de esta celebración impulsada por la FAO, Mariana compartió algunas recomendaciones que pueden servir como base para transitar hacia una alimentación más sana y con menor impacto ambiental:

  • Comer frutas y verduras: Aunque suene a comercial, una recomendación importante es aumentar el consumo de este tipo de alimentos, que se deben incluir diariamente. Las frutas y verduras aportan minerales, vitaminas, antioxidantes y fibra, que son vitales para muchos procesos diarios en nuestros cuerpos. Su inclusión debe ser variada y basada en lo que encontremos en el mercado local. Una forma divertida y fácil de dividirlo es por colores, así tendremos diferentes aportes nutrimentales.
  • Elegir mejores fuentes de carbohidratos y de grasas: Se debe dar prioridad a alimentos ricos en carbohidratos complejos y fibra, como el arroz o pasta integral, además de tubérculos como la papa, ya que estos dan sensación de saciedad por más tiempo, evitando así consumir entre comidas. En cuanto a la grasa, hay diferentes opciones, como el aguacate, semillas de calabaza, de girasol, linaza o aceite de oliva, que ayudan a controlar los niveles de colesterol y dan saciedad.
  • Preferir carnes magras: Hay que intentar priorizar las carnes con menos grasa, como la del pollo, pavo y de algunos pescados. Existen también pescados como el salmón, atún o bonito, que contienen mayor cantidad de grasas, aunque su aporte es saludable ya que contienen Omega 3. Al final, todo se trata de un balance y equilibrio. No hay alimentación perfecta, por ello, está bien si de vez en cuando se antoja algún gusto culposo, solo hay que procurar que estos antojos no superen el 20% de nuestras comidas, para que así la gran mayoría de nuestra alimentación sea sana y balanceada.
  • Menos frituras y azúcares: Será mejor disminuir las comidas fritas y darle prioridad a las preparaciones que sean al vapor u horneadas, para evitar una alta ingesta de grasa saturada, que nuestro cuerpo no necesita. Disminuir el azúcar también tendrá notables beneficios para nuestras vidas. No sólo se trata del azúcar añadida, sino el azúcar que contienen los jugos y otros alimentos de forma natural.
  • Más agua: El  agua es indispensable para vivir, por ello, hay que tener una buena hidratación. Recordemos que el 60% del cuerpo humano está conformado por agua. Es bueno tener siempre una jarra de agua o un termo al lado de donde estemos trabajando para controlar mejor nuestra hidratación. Dos litros de agua por día sería la norma más conocida y válida. Además, no tiene que ser únicamente agua simple, en época de frío puede complementarse con tés o infusiones sin azúcar.

Si eres parte de la población que ahora cuenta con más tiempo libre que antes, es el momento perfecto para entrar a la cocina y practicar, para que cada vez sea más sencillo cocinar y goces de los beneficios de comer de forma sana y local, una práctica que seguro te ayudará a ahorrar también. Para aprender más sobre cómo balancear los alimentos, se puede estudiar el curso Nutrición Saludable: Alimenta una vida mejor en Crehana.

Dirección General

Administrador