Aun cuando en días pasados la cúpula petista encabezada por Alberto Anaya Gutiérrez, coordinador nacional del PT, reafirmara el compromiso de trabajar junto a su aliado, el partido Morena, para ir en alianza en Baja California Sur en una reunión celebrada en la ciudad de México, para los petistas del estado no ha quedado claro el porqué de tanto regateo en la asignación de candidaturas.

Si bien es cierto que la candidatura a la gubernatura será para morena y que prácticamente ya tienen decidida esa posición, es en las candidaturas a las alcaldías donde los petistas sienten que les están jugando el dedo en la boca y que serán, una vez más, hechos a un lado para asignarla a un militante del movimiento de regeneración nacional.

No es un secreto que en el caso de la candidatura a la presidencia municipal de Los Cabos la pugna es entre el doctor Ernesto Ibarra y el profesor Oscar Leggs. Sin embargo, no se entiende el hecho de llevar la designación a una encuesta entre estos dos aspirantes puesto que la candidatura del municipio cabeño fue asignada en el convenio de alianza entre Morena y PT precisamente para el partido del Trabajo y si el candidato más fuerte del PT es el doctor Ernesto Ibarra, los petistas no entienden “por qué tanto brinco estando el suelo tan parejo”.

Aquí es donde entran las mezquindades, principalmente, del llamado grupo Los Cabos que comanda el ex gobernador Narciso Agúndez y compañía, que en contubernio con el dirigente de morena Alberto Rentería Santana y el virtual candidato a la gubernatura Víctor Castro Cosío quieren acaparar todas las candidaturas que estarán en juego en este proceso electoral. El impulso que han realizado en torno a la aspiración de Oscar Leggs va más allá de una competencia equitativa en la que raya la figura de la imposición de un candidato a modo por encima de quien puede traer los números a su favor, como es el caso del doctor Ibarra Montoya.

Es evidente que la división no es un tema que les importe mucho a los dueños de la franquicia de morena en el estado, así como a los líderes morales del PT. Ya ha quedado demostrado al dejar en el camino a otros aspirantes con peso en morena, como lo son los actuales alcaldes de La Paz y Los Cabos, excluyéndolos incluso de las negociaciones del diálogo y los acuerdos necesarios para el triunfo electoral de su proyecto, mandando una señal de que en morena están divididos.

Ahora, en lo que respecta a su aliado el Partido del Trabajo, el fantasma de la imposición merodea los acuerdos entre esos partidos con el hecho de que morena pretenda imponerles al candidato a la alcaldía de Los Cabos, cuando por acuerdo le corresponde al PT. Repetir la encuesta que ya daba ganador al doctor Ernesto Ibarra para favorecer a profesor Oscar Leggs hace recordar lo que ocurrió hace unos meses en la cúpula de morena en la renovación de su dirigencia nacional, donde repitieron el sondeo que elegiría al vencedor en tres ocasiones hasta que ganó el aspirante Mario Delgado, quien ya estaba palomeado por encima de la militancia que en las primeras dos encuestas ya se había manifestado a favor de Porfirio Muñóz Ledo.

A los petistas los tranquiliza saber que será el PT quien lleve a cabo la última encuesta, pero lo cierto es que no hay confianza y muy probablemente -sea el resultado que sea- habrá simulación y traiciones, sobre todo si gana el doctor Ibarra Montoya. Porque los morenistas que encabeza Oscar Leggs no quedarán contentos y seguramente irán por el medio voto. Ya saben el camino, lo hicieron hace tres años en ese municipio del sur de la entidad. Ya veremos qué sucede, es mi opinión, al tiempo…

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