Mientras se realizaba el recorrido, las feministas intervinieron el espacio público en respuesta a un
insulto proveniente de una policía quien calificó de “loca” a una de las asistentes, sin embargo,
cuando las manifestantes procedieron a hacer las pintas, fueron prontamente abordadas con
violencia física por parte de elementos de la policía turística, quienes detuvieron a dos personas.

En ese momento el contingente procedió a cerrar la avenida principal del Centro de Cabo San
Lucas hasta que los policías dejaron en libertad a las manifestantes.

La intervención de la policía fue desproporcionada cuando una vez en la Delegación se llevaba a
cabo el programa y un sujeto irrumpió en el evento en un acto de provocación, por lo que las
manifestantes intentaron sacarlo del evento, pero el sujeto respondió con violencia física, por lo
que hicieron el llamado a las policías para que apoyaran pero hicieron caso omiso.

Asistentes a la marcha señalan que los elementos policiacos que resguardaron la marcha,
estuvieron todo el momento con la mano en el arma que portaban, y que eso provocó nervio y
miedo, lo cual consideran es una incongruencia, ya que la presencia de la policía debería tener
como objetivo de generar un espacio seguro para las manifestantes y no la represión, por lo que
expresan “En Los Cabos, la policía no nos cuida”.

También cuestionan los protocolos de los elementos de seguridad y la falta de sensibilidad y
capacitación en materia de género y Derechos Humanos, ya que su presencia lo único que hizo fue
propiciar un ambiente de represión, criminalización de la protesta y complicidad ante la violencia
ejercida en contra de las manifestantes, lo cual confirma incluso, la legitimidad de la lucha
feminista, que exige que pare la violencia y la discriminación de cualquier tipo en contra de las
mujeres.