La Paz, Baja California Sur. Las llamadas “terapias de conversión sexual”, también llamadas “reparativas” o “deshomosexualización” han sido métodos pseudocientíficos utilizados para cambiar la orientación sexual de una persona.

Por años se consideró que la homosexualidad era una enfermedad y que debía “curarse” a aquellos que la “padecían”, pero, actualmente se sabe que la orientación sexual no es una desviación, sino una cualidad o característica propia de cada persona.

Así como alguien puede sentir atracción por una persona de su sexo opuesto (heterosexual), existen quienes se sientes atraídos por personas de su propio sexo (homosexual) o por ambos (bisexual) o, por ninguno (asexual). La diversidad es propia del ser humano.

A lo anterior, se añade la identidad sexual, es decir, cómo nos identificamos. Las personas que lo hacen con el sexo con el que nacieron, son cisgénero, mientras que aquellas que se identifican con el contrario, son trasgénero.

Las terapias de conversión estaban pensadas para cambiar ya sea la orientación sexual o la identidad, apuntando a personas gais, lesbianas, bisexuales o transexuales. Víctor Madrigal-Borloz, Experto Independiente de las Naciones Unidas, explicó que estas terapias presuponen que los no heterosexuales son inferiores.

Por ello, dichas prácticas son “inherentemente discriminatorias, crueles, inhumanas y degradantes y que, según el grado de dolor físico o mental infligido a la víctima, pueden equivaler a formas de tortura”. Pueden ir desde charlas hasta el uso de electrocución, medicación forzada, aislamiento, confinamiento.

Además, usan la humillación, haciendo que la persona sienta aversión sobre lo que es y siente. Esto puede ser doloroso y angustiante, llevando a algunas personas la suicidio. En varios países ya son consideraras ilegales.

Para 2021,  Organización Panamericana de la Salud señaló que las “terapias de conversión sexual” no tienen justificación médica y representan una amenaza para la salud y los derechos humanos de sus víctimas. En 2016, la Asociación Mundial de Psiquiatría concluyó que no existen pruebas para sostener que la orientación sexual se puede cambiar.

Por último, se informó que, en los pocos casos donde no es una tortura, se debe pensar como un timo.

Terapias de conversión, curar lo que no está enfermo- UNAM Global