La Paz, Baja California Sur, Durante la década de los años sesenta en La Paz se empezó a contar una leyenda de una mujer que estaba enferma y cada vez que los niños y niñas se portaban mal se les decía que venía la Vieja del centavo.

En aquellos años la mayoría de los hogares sudcalifornianos contaban con una estructura de techo de madera y unas ventanas amplias que permiten visualizar todo el espacio. Es ahí cuando padres y abuelas contaban dicho relato a los menores que se portaban mal oh no querían cumplir con sus tareas.

Se dice y se cuenta que la viejecita del Centavo recorría todas las calles de la zona centro para pedir unos cuantos pesos y poder sobrevivir, eral tal la revolución que armaba la señora que se escuchaban los portazos y los toquidos a todo lo que da. Muchos habitantes cerraban sus puertas y ventanas pues la boca de la viejecita decía puras maldiciones y cosas horrendas al no conseguir el preciado dinero para comprar comida.

Con el paso del tiempo los habitantes de la capital ya no volvieron nunca escuchar por las tardes los gritos y toquidos a las puertas, pero eso sí muchos jóvenes ya adultos comenzaron a hacer la broma de tocar las puertas y salir corriendo. Otros mencionan que el alma de la viejecita sigue recorriendo cada una de las antiguas calles y que se sigue escuchando el sonido un pequeño sonido de que hay alguien tocando las puertas.

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