Cuenta la conseja popular que aquellos túneles fueron construidos por religiosos allá por 1860 a la par que se construía la catedral de la ciudad de La Paz, con el único fin de transportar al cura de la iglesia y a los demás miembros religiosos desde la catedral hasta su hogar sobre la calle Agustín Arriola, con una desviación y salida a la cárcel pública; que actualmente ocupa un edificio de entretenimiento sobre la calle Belisario Domínguez.
Cuenta la leyenda que el señor Adalberto Hidalgo, tenia una tienda de abarrotes por la actual calle 5 de mayo allá por 1870, era un negocio muy concurrido en la época colonial. Durante una noche la tienda de ladrillo y recubierta con un techo de madera a cuatro aguas se estremeció, nadie de los presentes se explicaba el por qué de este hecho, después de un sonido extraño el señor Adalberto miró como se hundía la parte trasera de su local.
Fue así que al ver que su local había sido tragado por la tierra descendieron por el gran agujero que se había formado, para encontrarse ante un túnel con dirección desconocida.
Al caminar; se dice. Descubrieron una antigua guarida tapizada de madera, con majestuosas imágenes religiosas y figuras de diversos tamaños, las cuales eran vigiladas por una enorme cruz de madera, después de este descubrimienro Adalberto el propietario hablo con el jefe político en cargo Mauricio Castro para que revisaran el área.
Las imágenes parecían tener más de cien años y fueron sacadas de inmediato para su revisión y posterior restauración, este agujero fue cerrado con arena y compactado por completo y dos años después la tienda fue reconstruida por completo.
