En el año de 1883 Ángela Peralta la ruiseñor mexicano viajó a la ciudad de La Paz con ochenta integrantes de la ópera italiana para dar un impresionante y gran concierto en la casa de gobierno frente a la más rancia aristocracia paceña de por aquella época, además se le llamó a una famosa violinista de El Triunfo la cual había tocado por toda la corte de Europa su nombre era Gertrudis, aquella noche fue inolvidable para los paceños pues a pesar de que el concierto estaba destinado para las familias más ricas de la ciudad Ángela al término de el mismo cruzo la calle y dio un concierto para toda la población en general.
Pero este fue el último concierto que ella dio, pues días después Ángela y los ochentas integrantes de la ópera italiana murieron de camino a Mazatlán víctimas de la fiebre amarilla, esto dejó una estela gris pues fueron miles los que murieron en La Paz, doña Gertrudis fue una de estas, pero ella dijo a su familia que la sepultaran en el panteón de los san Juanes junto con su violín para seguir tocando desde el más allá.
Quizá por esta situación durante décadas visitantes, veladores albañiles e incluso personas que viven por ahí dicen escuchar la dulce melodía que proviene de un violín, muchos son los que han visto a una hermosa mujer tocando una dulce melodía, recorriendo todo el camposanto y deteniéndose cada cierto tiempo como llevando serenata a las tumbas de sus seres queridos, por ello a Gertrudis se le denominó como la violinista fantasma, pues a pesar de que ella está muerta sigue haciendo lo que le gustaba en vida.

Que leyendas más hermosas….