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Del Tintero


SONAMBULISMO POLÍTICO.
Por: Armando León Lezama

Asombra darse cuenta del proceder humano.
El ¡viva  el rey; muera el rey, siguen siendo las caretas de centenares de individuos e individuas que en su inteligencia, le dan por su lado al político, que cree tener comiéndo de su mano a ciudadanía por su práctica romana: Dar pan y circo. No les queda de otra por no hacer nada sustancioso que pueda ser trascendente para una mejor convivencia humana – naturaleza – universo.


Son políticos, regidores, representantes de presidencias de ayuntamientos, diputaciones y gubernatura, que van por la vida en un sonambulismo que no les permite dedicarse a lo sustancial: La organización. Organización de una ciudadanía más allá de los contingentes que adulan, aplauden y se presentan como escenografía de la simulación. De modo que quienes en su deber ser tendrían que llevar a la población a ser auténticamente constitucionalistas, son obstáculo.


Frivolidad y pérdida de tiempo son dos elementos que los distraen de hacer trabajo que sirva. No basta el ¿dónde firmo?, delegar el trabajo de estudio a asesores u otro personal. No basta una agenda de la frivolidad: Cortar listones, acudir a invitaciones como personaje de moda y dejar el trabajo serio de oficina y campo.


Se ha notado que la agenda de los mencionados, raya en lo intrascendente y les deja en su bitácora de vuelo, en mayoría obsolescencias. Siguen con más de lo mismo, y peor, por ello el decir que viven en sonambulismo.
Poco útiles a la historia de resultados más allá del confort.


Todos ellas y ellos, tienen que ser personas de estudio, conversadoras con el pueblo, en vez de sacar el cobre, las actitudes sangronas, prepotencia e hipocrecía. De hecho, no sostienen diálogo respetable con la ciudadanía común.


Primero, carecen de formación social, el cargo bien pagado y plagado de viejos vicios de influyentismo, lo hace sentir pompas de jabón. De hecho lo son, porque caído el membrete, se pulverizan, se desvanecen.
Pasan al olvido.


Lo malo que a los sonámbulos no se les puede despertar. Dejémoslos pués, en sus barbaridades y ejerciéndo a medias capacidades.
Gastándo el erario público.


Por qué no les cae el veinte que es muy cómodo administrar dinero ajeno. Si se les acaba piden prestado y éso es lo único histórico que dejan: Deudas. Lo bueno sería entendieran que les toca ser administradores y con ello no es por el camino de una supuesta auteridad como quieran llevar más agua a sus molinos y arcas bancarias.


Tienen que lograr dinero extra.
Por ello, ¡despiérten!
Sean emprendedores exitósos; no solamente personajes balínes.

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