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Agua para el futuro: una ruta clara hacia el bienestar en Los Cabos

En medio de un panorama hídrico desafiante para Baja California Sur, particularmente para el municipio de Los Cabos, la reciente colaboración entre el gobierno local y legisladores federales representa una luz de esperanza y planificación estratégica que merece reconocerse como un ejemplo de gobernanza proactiva.

El presidente municipal Christian Agúndez Gómez, acompañado por senadores como Armando Ayala y Emmanuel Reyes, así como el diputado Martín Moreno, recorrió esta semana la nueva planta desaladora de Cabo San Lucas, un proyecto que no solo simboliza infraestructura, sino también compromiso político y social con las necesidades más urgentes de la población: el acceso al agua potable y el saneamiento eficiente.

La voluntad conjunta de estos actores políticos por gestionar recursos y acelerar proyectos prioritarios, como la reubicación de la planta de tratamiento de aguas residuales en San José del Cabo, habla de una visión a largo plazo que no se limita a promesas, sino que se traduce en acciones concretas. En un país donde muchas veces los proyectos hídricos se estancan por falta de voluntad política, Los Cabos está avanzando con pasos firmes hacia un futuro más sustentable.

La gestión del agua no es solo un tema técnico; es un derecho humano, un elemento fundamental para el desarrollo urbano y para la salud pública. En ese sentido, el liderazgo de Agúndez Gómez y el respaldo de legisladores federales deben leerse como una articulación virtuosa entre los tres órdenes de gobierno, algo pocas veces visible con tanta claridad como ahora.

Que la presidenta Claudia Sheinbaum respalde la reubicación de la planta de tratamiento cercana al estero, un ecosistema vital, añade un nivel de coherencia ambiental que debe aplaudirse. Hablar de sostenibilidad no basta: se necesita actuar en congruencia, y este proyecto es una muestra de que cuando se conjugan voluntad política, planeación y gestión, se pueden transformar realidades.

No se trata solamente de infraestructura. Se trata de sentar las bases para que Los Cabos no colapse ante el crecimiento demográfico acelerado, de que sus habitantes no padezcan más crisis por falta de agua, y de que el desarrollo turístico y urbano no se construya a costa de la calidad de vida de su gente ni del medio ambiente.

Si bien los retos continúan y aún falta mucho camino por recorrer, los avances que hoy se presentan marcan un precedente positivo. Esta ruta hídrica no solo debe continuar, sino ampliarse y replicarse. Porque agua es futuro, y hoy en Los Cabos se está escribiendo un capítulo importante de ese porvenir.

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