Redacción | Noticias La Paz/ Erick León:
La Mesa de Seguridad sesionó en Comondú, sí, pero lo que no se dijo —lo que se oculta entre las frases de «Avanza con resultados»— es justo lo que el ciudadano de a pie necesita saber.
En la superficie, el boletín oficial se presenta con bombos y platillos: “Sesiona Mesa de Seguridad en Comondú; fuerzas de seguridad avanzan con resultados”, “acciones concretas”, “respaldo del Gobierno de México”. Palabras grandes, redondas, que intentan sonar como campanadas de paz. Pero al rascarle tantito, lo que asoma es otra cosa: una narrativa pulida para los micrófonos, pero ajena al asfalto caliente donde suenan las balas.
El comunicado está adornado con términos que harían llorar de orgullo a cualquier burócrata de escritorio: fortalecer, consolidar, garantizar, neutralizar. Pero no dice quiénes fueron detenidos, qué armas se aseguraron, qué zonas se intervinieron, ni qué delitos se investigan. Todo es humo, y del espeso.
Y mientras se habla de operativos, la ciudadanía recuerda la sangre derramada en calles polvorientas, las ráfagas nocturnas y las camionetas abandonadas con cuerpos, como en Villamorelos o Puerto San Carlos cerca de Playa La Mangequilla. La autoridad habla de “acciones”, pero no explica si esas acciones responden a los hechos reales o no se explica a que se deben tantas movilizaciones.
El boletín reconoce que hubo “hechos violentos recientes”, pero ni se atreve a llamarlos por su nombre. ¿Fueron ejecuciones?, ¿enfrentamientos?, ¿levantones? No lo sabremos por este comunicado. Se limita a decir que hubo una reacción, sin especificar la acción que la provocó. Una omisión tan intencionada como peligrosa.
Y cuando rematan con que “los detalles serán dados a conocer oportunamente”, uno no puede evitar pensar en esa vieja táctica de patear la verdad para más tarde… o para nunca.
Como si mencionar a la Marina, la Sedena y la Guardia Nacional fuera suficiente, el boletín pone el foco en el despliegue federal. Pero no hay una sola línea sobre cómo esto cambia la vida diaria del comundeño, que sigue viendo pasar patrullas mientras la desconfianza crece y la impunidad no cede.
Lo que se presentó como un parte de guerra contra la delincuencia, no es más que un canto afinado para los medios. Un boletín que suena bien, pero no dice nada. Que presume resultados, pero no los muestra. Que habla de paz, mientras en las colonias la gente duerme con un ojo abierto.
Porque cuando el papel dice que todo va bien, pero la calle dice otra cosa, es deber del periodismo levantar la ceja, sacudir la pluma y escribir con firmeza: Señores del poder, ¡el pueblo merece más que promesas! Merece claridad, verdad y resultados que se sientan, no solo que se anuncien.
Mesa de Seguridad en Comondú: entre declaraciones tibias y resultados irrelevantes.













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