Vecinos notaron su ausencia y un olor insoportable que salía de la vivienda; vivía sola y padecía ataques epilépticos.
La Paz, BCS.– En la colonia La Pasión, el silencio de una casa blanca con enredaderas y un cactus en el patio fue roto por un hedor insoportable. Los vecinos ya llevaban dos días sin ver a Marisol de Jesús, una mujer originaria de la Ciudad de México que vivía sola y sufría ataques epilépticos.
La preocupación creció hasta que uno de ellos decidió asomarse por la ventana trasera. Lo primero que vio fue un enjambre de moscas; lo segundo, el cuerpo de Marisol tendido en el suelo, a un costado de la cama.
Las autoridades llegaron y confirmaron lo que todos temían: la mujer estaba muerta, en avanzado estado de descomposición y con un lago hemático junto a su cuerpo. Vestía una playera amarilla y su pantalón estaba en los pies, como si la muerte la hubiera sorprendido en un momento de vulnerabilidad.
El lugar fue acordonado mientras bomberos, paramédicos y peritos trabajaban bajo el sol de agosto. Finalmente, el Servicio Médico Forense levantó el cuerpo para realizar la necropsia que revele las causas exactas del deceso.
En la colonia queda la imagen de la puerta cerrada, la casa en silencio y el olor que anunció que algo había ido muy mal.
