La Paz, BCS.- Con paso firme y sin hacer mucho ruido, la diputada Gaby Montoya del Partido del Trabajo se sentó en la silla grande de la Junta de Gobierno y Coordinación Política del Congreso del Estado. Y con ello, dejó claro que en la política local, no siempre gana el que tiene más, sino el que sabe moverse mejor.
El nombramiento no es menor. Morena, con toda su fuerza, terminó viendo cómo el PT, con Montoya al frente, les comió el mandado y se llevó el timón legislativo. Una jugada que, más allá de los discursos, habla de estrategia y de oficio político.
En su mensaje, Montoya agradeció la confianza y habló de pluralidad, de abrir espacios para todas las voces y de un Congreso cercano a la gente. Palabras que, en estos tiempos, suenan necesarias. Pero detrás del discurso se asoma lo evidente: el PT acaba de colocar a una de sus cartas más sólidas en el centro de la mesa.
Montoya no se vende como una política de golpes de pecho. Más bien, se perfila como una operadora que entiende que el diálogo y el consenso pueden pesar más que la mayoría numérica. Y ahí está la clave de su ascenso.
Hoy, el Congreso tiene una presidenta de la Junta de Gobierno que promete hacer política con sensibilidad, pero también con carácter. Y de paso, el PT presume que sabe jugar sus fichas en un tablero donde muchos pensaban que Morena llevaba todas las de ganar.
Gaby Montoya lo resumió con sencillez: esto no es un triunfo personal, sino un compromiso colectivo. Y es justo esa visión la que le da aire fresco a la política sudcaliforniana.
