El Proyecto Saguaro ha desatado una fuerte polémica en México. Esta megaobra energética, que contempla la construcción de un gasoducto y una terminal de exportación de gas natural licuado en Puerto Libertad, Sonora, amenaza gravemente uno de los ecosistemas marinos más biodiversos del planeta: el Golfo de California.
La iniciativa, impulsada por empresas privadas, busca aprovechar las reservas de gas natural de Estados Unidos y exportar este combustible a Asia. Sin embargo, ambientalistas y comunidades locales advierten que el proyecto tendrá un impacto devastador en la región.
El aumento del tráfico marítimo, la contaminación acústica y las emisiones de gases de efecto invernadero generadas por la operación de la terminal representan una amenaza directa para especies como la ballena azul, la vaquita marina y numerosas especies de aves marinas. Además, la construcción del gasoducto podría afectar acuíferos y ecosistemas terrestres.
«El Proyecto Saguaro pone en riesgo la supervivencia de cientos de especies y el bienestar de las comunidades costeras que dependen de los recursos marinos».
Por su parte, los promotores del proyecto argumentan que Saguaro generará miles de empleos y fortalecerá la economía mexicana. Sin embargo, los críticos señalan que estos beneficios económicos a corto plazo no justifican la destrucción a largo plazo del ecosistema.
La controversia ha puesto en el centro del debate la necesidad de encontrar un equilibrio entre el desarrollo económico y la protección ambiental. Expertos y organizaciones civiles demandan al gobierno mexicano que realice una evaluación exhaustiva de los impactos ambientales del proyecto y que priorice la conservación del Golfo de California.
Esto representaría un peligro para la vida marina en Baja California Sur.
