Por Erick León
Director de Noticias La Paz
Hay momentos en los que una frase política trasciende el discurso y encuentra correspondencia en la realidad institucional.
“Es tiempo de mujeres” ha sido una de las expresiones que ha acompañado esta nueva etapa de la vida pública mexicana. Y este domingo 20 de septiembre, cuando la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, visite La Paz, Baja California Sur tendrá frente a sí una imagen que hace algunas décadas habría resultado excepcional: mujeres ocupando algunos de los espacios de mayor responsabilidad en las instituciones del país y del estado.
México tiene por primera vez a una mujer en la Presidencia de la República. Baja California Sur, por su parte, tiene desde septiembre de 2024 a Claudia Jeanette Cota Peña al frente del Tribunal Superior de Justicia y del Consejo de la Judicatura del Estado.
No se trata solamente de género. Se trata de lo que representa que espacios históricamente ocupados mayoritariamente por hombres hoy también sean encabezados por mujeres.
Cota Peña es apenas la segunda mujer que preside el Tribunal Superior de Justicia de Baja California Sur en aproximadamente medio siglo de historia institucional del estado. Su elección en 2024 ocurrió por unanimidad del Pleno y significó que, después de 16 años, una mujer volviera a encabezar el Poder Judicial sudcaliforniano.
Desde entonces, su presidencia ha coincidido con una etapa de cambios dentro de la institución.
Uno de ellos ha sido el programa de Justicia Itinerante, mediante el cual servicios de justicia alternativa comenzaron a trasladarse a comunidades como San Juan de Los Planes, Los Barriles y Todos Santos.
El concepto detrás de esta política es sencillo, pero importante: no siempre debe ser el ciudadano quien recorra kilómetros buscando a la justicia; las instituciones también pueden acercarse al ciudadano.
En materia de protección de las mujeres, durante esta etapa el Poder Judicial ha informado acciones relacionadas con órdenes de protección, atención a víctimas de violencia familiar, capacitación de servidores públicos y funcionamiento de órganos especializados.
También se han promovido ejercicios para incorporar perspectiva de género, derechos humanos y no discriminación en las resoluciones judiciales, además de programas de profesionalización y capacitación del personal.
Naturalmente, ninguna institución debe quedar exenta de evaluación.
La presencia de una mujer al frente de un Poder del Estado no significa que desaparezcan automáticamente el rezago, las dificultades administrativas o los problemas históricos de acceso a la justicia.
Los resultados deben medirse.
La justicia debe evaluarse por sus sentencias, sus tiempos de respuesta, su independencia, su transparencia y, fundamentalmente, por la capacidad de responder a las personas que acuden a ella.
Pero también debemos reconocer lo que históricamente está ocurriendo.
Porque durante generaciones hubo niñas que crecieron viendo casi exclusivamente hombres en las presidencias, gubernaturas, congresos, tribunales y posiciones de decisión.
Hoy una niña sudcaliforniana puede mirar hacia el Poder Judicial de su estado y encontrar a una mujer presidiendo el Tribunal Superior de Justicia.
Puede mirar hacia Palacio Nacional y encontrar a una mujer ejerciendo la Presidencia de México.
Ese cambio de representación existe independientemente de preferencias políticas.
Claudia Sheinbaum hizo historia el 1 de octubre de 2024 al convertirse en la primera mujer en asumir la Presidencia de México. Durante aquella toma de protesta pronunció una frase que resumió el significado que ella atribuyó a ese momento: “No llego sola, llegamos todas”.
Este domingo, esa primera presidenta de México estará en La Paz.
Y su visita ocurre en un estado donde otra Claudia —Claudia Jeanette Cota Peña— encabeza uno de los tres Poderes públicos de Baja California Sur.
Son responsabilidades distintas.
Una encabeza el Poder Ejecutivo federal.
La otra preside el Poder Judicial estatal.
Precisamente por eso resulta interesante observar este momento más allá de partidos y coyunturas electorales.
Durante muchos años se discutió cuándo llegaría verdaderamente el tiempo de las mujeres a los espacios donde se toman decisiones.
Quizá una parte de la respuesta está frente a nosotros.
No porque todos los problemas estén resueltos ni porque ocupar un cargo deba significar recibir reconocimiento automático. El poder público siempre debe estar acompañado de escrutinio, resultados y rendición de cuentas.
Sino porque aquello que durante décadas parecía extraordinario comienza a convertirse en parte de nuestra normalidad democrática.
Mujeres impartiendo justicia.
Mujeres gobernando municipios y estados.
Mujeres legislando.
Mujeres tomando decisiones.
Y una mujer encabezando la República.
El reto siguiente es todavía mayor: que las generaciones que vienen detrás no tengan que preguntarse si una mujer puede llegar.
Que simplemente sepan que puede hacerlo.
Este domingo 20 de septiembre, cuando Claudia Sheinbaum llegue a Baja California Sur, habrá muchas lecturas políticas sobre su visita.
Habrá discursos, anuncios, demandas ciudadanas y también cuestionamientos. Así corresponde en una sociedad plural.
Pero existe otra lectura que vale la pena conservar.
La fotografía histórica de un México en el que las mujeres ya están presentes en espacios de poder que durante generaciones parecieron reservados para los hombres.
Y en Baja California Sur, la historia también tiene nombres propios.
Uno de ellos es Claudia Jeanette Cota Peña.
El tiempo dirá cómo serán evaluadas las gestiones de quienes hoy ocupan estos cargos.
Pero el cambio histórico ya ocurrió:
las mujeres llegaron a los espacios donde se toman las grandes decisiones del país.













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